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La Coctelera

Enjoy the silence (1)

5 ago 08

La persona que colocó allí el billar no podría haberlo hecho en mejor sitio.

Cuando Susan, recién separada, alquiló la habitación de aquella cabaña perdida, no se imaginaba que la mayoría de los allí presentes buscaba lo mismo que ella. Alejarse.

Tras cinco años de matrimonio, no se acordaba de como ir sola por el mundo, y menos aún cómo ligar. Sus treinta años bien puestos se encargarían de eso.

Se puso el vestido negro de cóctel para bajar al bar. Los tirantes dejaban entrever sus hombros perfectos. Caminó lentamente a través de la habitación buscando un lugar. La luz era tenue y sonaba Enjoy the silence.

Llegó a la barra y se sentó cerca de una de las luces rojizas. El camarero le aproximó una bebida con una rodaja de naranja.

- De parte del señor del final.

Susan miró hacia el final y logró ver dos ojos negros que la miraban como si sólo estuviese ella en la habitación. Apartó su pelo fino y rubio de la cara y lo probó. Sabía a Campari.

Volvió a mirar hacia el final de la barra y vio como el señor de ojos negros se metía en una habitación. Su respiración se aceleró. Sabía que tenía que entrar en aquel cuarto. Empezó a notar cierta humedad tan sólo de pensarlo.

Caminó despacio, haciendo poco ruido. Cómo si así no se enterase nadie. Al entrar en la habitación, una figura oscura le esperaba en la penumbra. Se acercó.

Tras rozar los labios sus hombros, la sombra le metió la mano por debajo del vestido y le cogió la parte inferior de la braguita. Notó el estado en el que se encontraba ella y comenzó a meterle dos dedos.

Susan pensó que las manos de la sombra debían ser muy grandes. O al menos sus dedos eran muy gruesos. La necesidad de sentirle dentro llegó, y se vió tumbada sobre una tela verde.

Rompiéndole las bragas sin el menor cuidado, la sombra la penetró con toda su embergadura mientras ella arqueaba su espalda sobre el billar. Sentía que tenía la medida perfecta, que aquel pene estaba hecha para ella. Acelerado, él puso las manos sobre las ingles, abriéndole lo máximo posible sus piernas mientras se las acariciaba.

La explosión llegó. Él sólo cerró los ojos mientras se mordía el labio inferior. Estuvo dentro unos segundos mientras ella suspiraba fuertemente. Luego se fue por la puerta de atrás.

Susan se fue hacia la habitación sin bragas. Estaba viva.

"... all I ever wanted
all I ever needed
is here in my arms
words are very unnecessary
they can only do harm..."

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